No Somos Morgan: La confianza y la transparencia son claves a la hora de emplear la IA en la creatividad del fundraising
Chuwi García, Andrés Gil y Nacho Bárcena Martín son directores creativos y en el Digital Fundraising Hub 2026 compartirán su experiencia con el uso de la IA en un proceso creativo de elaboración de un Telediario. Trasladarán qué cambió realmente en su manera de trabajar, qué pueden hacer ahora que antes era imposible, dónde sigue haciendo falta muchísimo oficio humano, los errores absurdos y dolorosos del proceso, y cómo terminaron haciendo ese Telediario.
Recomiendan a los que equipos de fundraising y comunicación que si no han empleado la IA “empiecen haciendo cosas, no intentando entenderlo todo antes” y en no pensar “tenemos que hacer algo con inteligencia artificial”, sino preguntarse qué queremos conseguir y si la IA puede ayudarnos a hacerlo mejor.
“Estamos viviendo uno de esos momentos en los que la forma de comunicar está cambiando mientras todavía estamos aprendiendo a utilizar las herramientas que la están cambiando”, asegurán. Más en el Digital Fundraising Hub 2026, que se celebrará en Barcelona, el próximo 15 de septiembre.
Podéis avanzarnos sobre qué va a ir vuestra ponencia en el Digital Fundraising Hub 2026 ‘No somos Morgan ni sabemos qué va a pasar. Tres creativos, una inteligencia artificial y un telediario’. Vaya mezcla buena…
La idea es contar nuestra experiencia con la IA desde un lugar bastante poco épico: un proyecto real, un plazo real y un montón de cosas que podían salir mal.
El punto de partida es un trabajo que hicimos para un telediario especial sobre inteligencia artificial. El guion ya existía y nuestro reto era convertirlo en imágenes utilizando herramientas generativas. Sobre el papel parecía sencillo. En la práctica fue una mezcla de dirección creativa, dirección de arte, prueba y error, frustración, descubrimientos y bastante negociación con máquinas que aparentemente entienden todo hasta que les pides algo muy concreto.
A partir de ahí queremos hablar de lo que realmente nos interesa: cómo cambia el proceso creativo cuando aparece una tecnología capaz de generar imágenes, vídeo, voces o ideas en segundos. No queremos hacer una demostración de herramientas ni una lista de plataformas que probablemente estará desactualizada tres meses después.
Queremos contar qué hemos aprendido trabajando con ellas, dónde funcionan de verdad, dónde todavía fallan miserablemente y, sobre todo, qué sigue dependiendo de nosotros.
¿Dónde termina hoy el trabajo de la IA y dónde sigue siendo imprescindible el oficio, el criterio y la creatividad humana?
La frontera se mueve constantemente, pero ahora mismo la IA es extraordinariamente buena proponiendo posibilidades.
Puede darte cien imágenes, cien caminos visuales o cien versiones de algo en un tiempo que hace pocos años habría sido inimaginable. El problema es que no sabe necesariamente cuál de esas cien tiene sentido. Ahí entra el oficio.
Decidir qué idea merece desarrollarse, construir una narrativa, mantener un tono, entender a quién te estás dirigiendo, detectar cuándo algo parece falso o gratuito, saber qué plano necesitas realmente y no simplemente cuál queda espectacular… todo eso sigue siendo profundamente humano.
En nuestro trabajo la IA no ha eliminado la dirección creativa o la dirección de arte. En muchos momentos ha hecho precisamente lo contrario: nos obliga a dirigir más.
Porque si una herramienta puede generar casi cualquier cosa, la pregunta importante deja de ser “¿podemos hacerlo?” y pasa a ser “¿por qué deberíamos hacerlo así?”.
Para las ONG, sobre todo las pequeñas y medianas que muchas veces cuentan con presupuestos y equipos de comunicación limitados, ¿puede la IA ayudar a competir creativamente con otras ONG más grandes y marcas que disponen de muchos más recursos?
Muchísimo. Una de las cosas más interesantes de estas herramientas es que reducen algunas barreras de producción que históricamente estaban ligadas al presupuesto. Un equipo pequeño puede visualizar una idea, producir contenidos, explorar territorios gráficos o crear piezas audiovisuales que hace poco habrían requerido muchos más recursos.
Pero hay una condición: la IA no sustituye la necesidad de tener algo interesante que decir.
De hecho, puede convertirse en una ventaja para organizaciones pequeñas precisamente porque muchas tienen algo que las grandes marcas intentan comprar continuamente y no siempre consiguen: historias reales, causas reales y una relación directa con personas reales.
La oportunidad está en utilizar la tecnología para amplificar eso, no para disfrazarlo.
Una ONG pequeña probablemente no va a competir con una gran marca en volumen de inversión, pero sí puede competir perfectamente en relevancia, originalidad y capacidad de emocionar. Y ahí la creatividad siempre ha sido una forma bastante eficaz de compensar la falta de presupuesto.
En fundraising, las historias son fundamentales para conectar con las personas. ¿Qué oportunidades ofrece la IA para contar esas historias y qué riesgos existen de perder autenticidad o generar desconfianza en los socios y donantes?
Aquí creemos que hay que tener bastante cuidado. La IA ofrece posibilidades enormes para visualizar situaciones difíciles de rodar, reconstruir historias, proteger identidades, adaptar contenidos a distintos formatos o producir narrativas con presupuestos mucho más contenidos.
Pero, precisamente, en fundraising existe algo especialmente delicado: la confianza. Cuando estás hablando de personas, de sufrimiento, de conflictos o de realidades sociales, no todo lo que técnicamente puedes generar deberías generarlo.
Si una imagen parece documental pero nunca ocurrió, o si utilizas una persona sintética para representar una historia real sin explicarlo, puedes cruzar una línea muy rápidamente.
Para nosotros la pregunta debería ser siempre si la IA ayuda a contar la verdad de esa historia o empieza a sustituirla por una versión más espectacular.
Creemos que la transparencia va a ser fundamental. Y seguramente también aprender a distinguir entre usar IA como herramienta narrativa y utilizarla para fabricar una realidad que no existe.
Porque puedes conseguir una pieza increíble y, al mismo tiempo, cargarte la credibilidad de una organización. Negocio redondo.
Tras una carrera dedicada a la creatividad ¿qué consejo darías a un equipo de comunicación o fundraising que quiere empezar a experimentar creativamente con la IA?
Que empiece haciendo cosas, no intentando entenderlo todo antes. La velocidad a la que cambia esto hace imposible tener un conocimiento completo. Nosotros aprendemos continuamente trabajando, probando herramientas, equivocándonos y volviendo atrás.
También recomendaríamos empezar por un problema concreto. No pensar “tenemos que hacer algo con inteligencia artificial”, sino preguntarse qué queremos conseguir y si la IA puede ayudarnos a hacerlo mejor.
Y experimentar mucho.
La ventaja ahora mismo es que el coste de probar ideas ha bajado enormemente. Puedes visualizar algo, descartarlo y probar otro camino en cuestión de minutos.
Pero también creemos que conviene mantener cierto escepticismo. No enamorarse de la herramienta, no dar por bueno algo porque haya sido difícil generarlo y no perder esa capacidad tan poco tecnológica pero tan útil de decir: “Esto no funciona.”
¿Por qué no hay que perderse el Digital Fundraising Hub 2026?
Porque estamos viviendo uno de esos momentos en los que la forma de comunicar está cambiando mientras todavía estamos aprendiendo a utilizar las herramientas que la están cambiando.
Y en fundraising esto es especialmente interesante, porque conviven creatividad, tecnología, datos y algo que ninguna de estas herramientas debería hacernos olvidar: personas intentando convencer a otras personas de que merece la pena implicarse en una causa.
Nos parece un buen sitio para compartir experiencias reales, aprender de lo que están haciendo otras organizaciones y debatir no solo sobre todo lo que podemos hacer con la tecnología, sino sobre qué merece la pena hacer con ella.
Y en nuestro caso concreto prometemos no enseñar una presentación con “las 25 mejores herramientas de IA que tienes que conocer en 2026”.
Con eso creemos que ya estamos haciendo bastante por la humanidad.