La AEFR en datos: Las aportaciones de socios mantienen su crecimiento en un mapa de financiación cambiante
Entre 2018 y 2025, los ingresos procedentes de cuotas y donativos de socios de las organizaciones participantes en el Observatorio del Fundraising han crecido todos los años. En ese periodo han pasado de 520,1 a 664,5 millones de euros, un 27,8% más.
La regularidad de esta evolución contrasta con la de otras fuentes. Los donativos presentan fuertes variaciones entre ejercicios y terminan 2025 por debajo del nivel de 2018. Mientras tanto, los ingresos procedentes de las Administraciones Públicas han experimentado un crecimiento mucho más intenso y superan ya los 1.000 millones de euros en el conjunto analizado.
Miradas en conjunto, las cifras dibujan una estructura de financiación que ha ido cambiando durante estos años. Las aportaciones vinculadas a los socios mantienen una trayectoria de crecimiento continuado; los donativos se comportan de forma mucho más irregular; y la financiación pública ha adquirido una presencia cada vez mayor. Tres evoluciones distintas que ayudan a entender mejor qué papel puede desempeñar cada fuente en la financiación de las organizaciones.
Qué significa este dato
- Las aportaciones de los socios son la fuente con la evolución más regular de las analizadas. Crecen un 27,8% entre 2018 y 2025 y no registran ningún descenso anual. Los incrementos son moderados, entre el 1,6% y el 6,2%, pero se mantienen durante toda la serie.
- Los donativos siguen una trayectoria muy diferente. Parten de 98,1 millones de euros en 2018 y se sitúan en 82,8 millones en 2025. Entre ambos años hay fuertes oscilaciones: en 2024 alcanzan los 125,7 millones y un año después descienden un 34,1%. La serie muestra una fuente capaz de movilizar volúmenes elevados en determinados momentos, pero con una evolución mucho menos estable.
- Los ingresos procedentes de las Administraciones Públicas protagonizan el mayor crecimiento del periodo. Pasan de 271,4 millones en 2018 a 1.031,4 millones en 2025. El mayor salto se produce entre 2018 y 2019 y, desde entonces, se mantienen en niveles muy superiores, con una trayectoria generalmente ascendente.
- El mapa de financiación de las organizaciones analizadas es hoy distinto al de 2018. Las aportaciones de socios siguen creciendo, pero lo hacen a un ritmo mucho más gradual que los ingresos procedentes de las Administraciones Públicas. Al mismo tiempo, fuentes como los donativos o las aportaciones empresariales presentan variaciones mucho mayores entre ejercicios.
Qué revela sobre el fundraising en España
Las entregas anteriores de «La AEFr en datos» han mostrado la importancia de la base social desde distintas perspectivas: su dimensión, su permanencia, los canales por los que se incorpora o las bajas que se producen cada año. La evolución de los ingresos permite mirar ahora esa relación desde otro ángulo.
La aportación vinculada a los socios ha mantenido una trayectoria positiva durante ocho años consecutivos. Esa continuidad tiene valor en sí misma. Mientras otras fuentes registran picos y retrocesos importantes, los ingresos de socios avanzan de forma más gradual y previsible.
El contraste con los donativos es especialmente claro. En 2024 alcanzaron el valor más alto de toda la serie y en 2025 cayeron hasta el mínimo del periodo. Los datos disponibles no permiten saber qué acontecimientos explican cada subida o cada descenso, pero sí muestran que esta fuente está mucho más expuesta a variaciones entre años.
Las aportaciones empresariales presentan un comportamiento parecido en este sentido. Aunque en 2025 se sitúan un 60,4% por encima del nivel de 2018, su recorrido incluye subidas y caídas muy pronunciadas. Los ingresos procedentes de las Administraciones Públicas, por su parte, han crecido a una escala muy superior al resto y han modificado de forma sustancial la composición del agregado analizado.
Esto deja una lectura relevante para el fundraising. El volumen de ingresos cuenta solo una parte de la historia. También importa cómo se alcanza, con qué regularidad evoluciona y hasta qué punto los resultados de un ejercicio pueden utilizarse como referencia para el siguiente.
En este contexto, el crecimiento de las aportaciones de socios adquiere un significado particular. No es la fuente que más ha aumentado en términos absolutos, pero sí la que presenta la trayectoria más constante entre las cinco categorías recogidas en la serie.
Contexto y factores
La evolución que recoge el Observatorio se produce dentro de un sector cuya financiación combina recursos de procedencias y características muy diferentes.
La Radiografía del Tercer Sector de Acción Social ayuda a situar este escenario en un marco más amplio, aunque trabaja con otro universo y con categorías que no son directamente equivalentes a las del Observatorio. Según este estudio, en 2024 la financiación pública representaba el 47,7% de la financiación del Tercer Sector de Acción Social analizado, frente al 22,8% de financiación privada y el 29,5% de recursos propios.
El estudio también muestra que hablar de financiación pública agrupa realidades diferentes. Las subvenciones tienen un peso importante, pero conviven con conciertos sociales, convenios, contratos y otras fórmulas. Por eso, los datos del Observatorio deben referirse como ingresos procedentes de las Administraciones Públicas, sin asumir que todo el crecimiento corresponde a subvenciones.
Algo parecido ocurre con la financiación privada. Las aportaciones de personas socias, los donativos puntuales y la colaboración empresarial responden a lógicas distintas y su evolución puede estar condicionada por factores diferentes.
En los donativos, por ejemplo, determinados acontecimientos o emergencias pueden generar momentos de especial movilización. Es una explicación plausible para algunos picos, aunque la serie agregada no permite establecer qué parte de cada variación responde a estas circunstancias. En el caso de la financiación pública, tampoco podemos determinar a partir de este gráfico qué instrumentos concretos explican su crecimiento.
A ello se suma una cautela metodológica importante: la composición del panel del Observatorio puede variar entre periodos. Por tanto, especialmente en los cambios más bruscos de la serie, conviene tener en cuenta que una parte de la evolución agregada puede estar relacionada con las organizaciones participantes y no exclusivamente con cambios en sus ingresos.
Qué implica para las ONG
Las diferencias entre fuentes plantean una cuestión muy concreta para las organizaciones: una cifra de ingresos dice cuánto se ha conseguido en un año, pero no explica por sí sola qué grado de continuidad puede esperarse de ella ni qué tipo de vínculo hay detrás.
La evolución de las aportaciones de socios muestra el valor de una fuente que ha crecido de manera constante durante todo el periodo. Esa continuidad facilita la planificación y aporta una base económica más previsible, pero su importancia va más allá. Una base amplia de personas socias representa también apoyo social, refuerza la legitimidad de las organizaciones y expresa una forma de compromiso ciudadano que no depende únicamente de momentos de emergencia o campañas concretas.
Mantener esa relación exige seguir trabajando la captación y la retención, pero también cuidar el vínculo con quienes ya colaboran. En este sentido, los datos de julio completan la mirada de entregas anteriores: la permanencia de los socios tiene un reflejo económico, pero también consolida una comunidad de apoyo alrededor de la organización y de su causa.
Los donativos requieren otra forma de lectura. Un año especialmente positivo puede responder a una movilización extraordinaria difícil de repetir. Esto aconseja separar los resultados coyunturales de las tendencias que realmente se consolidan.
El fuerte crecimiento de los ingresos procedentes de las Administraciones Públicas abre, a su vez, preguntas diferentes. Para valorar qué significa esta evolución sería necesario conocer qué instrumentos la explican, durante cuánto tiempo están garantizados esos recursos y qué condiciones llevan asociadas.
El reto está en entender qué aporta cada fuente a la estructura de financiación. Algunas ofrecen mayor continuidad, otras permiten responder a momentos concretos y otras pueden generar incrementos de gran escala. En el caso de los socios, además, la aportación económica convive con un valor social propio: una base que respalda de forma continuada a la organización y contribuye a sostener su presencia y legitimidad en la sociedad.
Sobre los datos
Los datos principales de esta pieza proceden del Observatorio del Fundraising de la Asociación Española de Fundraising y recogen la evolución entre 2018 y 2025 de cinco fuentes de ingresos de las organizaciones participantes: cuotas y donativos de socios, donativos, otras aportaciones, empresas y Administraciones Públicas.
La composición del panel del Observatorio puede variar entre periodos. Por esta razón, las cifras muestran la evolución agregada de las organizaciones participantes y no deben extrapolarse directamente al conjunto del Tercer Sector.
Como fuente externa de contexto se utiliza la Radiografía del Tercer Sector de Acción Social, elaborada por la Plataforma de ONG de Acción Social. El estudio trabaja sobre un universo estimado de 27.962 entidades y una muestra de 756 organizaciones. Sus datos se utilizan para contextualizar la estructura de financiación del sector, teniendo en cuenta que su universo, metodología y categorías son diferentes de las del Observatorio.


