Julián de Cabo: “Las ONG tendrán que convencer primero a los algoritmos y después a los humanos”
La inteligencia artificial no solo va a transformar la forma en la que las ONG captan fondos, analizan sus datos o se relacionan con socios y donantes. También puede cambiar la manera en la que las personas deciden a qué causas apoyar. En un futuro cada vez más cercano, los asistentes de IA podrán convertirse en una suerte de “asesores filantrópicos” capaces de buscar, comparar y recomendar organizaciones en función de los intereses de cada donante.
Para Julián de Cabo, Chief Strategy Officer de Sngular, este escenario obligará a las organizaciones del Tercer Sector a prepararse para ser relevantes tanto para las personas como para los algoritmos, reforzando la calidad de sus datos, la transparencia y su presencia en un nuevo entorno de búsquedas mediadas por agentes de IA. Pero advierte también de un límite fundamental: “La tecnología debe actuar como copiloto y liberar a los equipos de tareas rutinarias, mientras que la relación con el donante debe preservar la autenticidad y la emoción, y las llamadas de agradecimiento deben tener firma y voz humana”. Y ahí la “autenticidad” juega un papel fundamental.
Conversamos con él antes de su participación en el Digital Fundraising Hub 2026, hablamos con él sobre cómo la IA puede transformar la captación de fondos, el nuevo SEO agéntico (GXO), la hiperpersonalización y los cambios que las ONG deberían empezar a abordar hoy para prepararse para el fundraising de 2030.
Sostienes que gran parte de la transformación digital realizada durante los últimos 20 años se ha limitado a digitalizar procesos que ya existían. ¿Qué hicimos mal y qué deberíamos aprender de aquella experiencia ante el empleo generalizado de la IA?
Lo que hicimos mal fue desaprovechar la oportunidad de repensar procesos y cambiar el modo real en que las empresas trabajaban. La transformación digital se quedó en muchos casos en pasar a pdf los papeles, lo cual generaba una ilusión de eficiencia, pero con un éxito muy superficial.
Sólo las compañías que aprovecharon la ocasión para repensar desde cero por qué hacían las cosas, y cómo se podían reformular sus procedimientos para estar más próximos a sus clientes, salieron ganando de verdad.
En el ámbito del fundraising, ¿dónde crees que la IA puede generar los cambios más relevantes tanto en la captación de fondos como en la relación con socios y donantes con las ONG?
Como no soy experto en el mundo del fundraising, hice lo que correspondía: preguntarle a una de las IA con que trabajo. Y me contestó que “La IA está transformando el fundraising al desplazar las campañas masivas tradicionales hacia estrategias analíticas e hiperpersonalizadas, optimizando tanto la conversión de nuevos donantes como la vinculación emocional a largo plazo”.
Al final, no es una respuesta muy distinta a la que hubiera dado sobre otro sector porque su mejor potencial en el corto plazo es ayudarnos a profundizar en nuestro historial de datos para hacer un scoring predictivo de donantes que nos permitan optimizar campañas, e identificar potenciales nuevas bolsas sobre las que trabajar. Y a la par que eso, profundizar en qué técnicas nos han permitido retener mejor a nuestros donantes, o ayudar a generar reportes de impacto más cercanos a los intereses de quienes nos apoyan.
Por supuesto, también nos puede ayudar a mejorar la eficiencia en la gestión, pero no tanto por sustitución de nuestros equipos como liberándolos de tareas administrativas rutinarias para reenfocarse en construir relaciones más personalizadas con los donantes.
Planteas que los asistentes de IA de los propios donantes podrán filtrar y recomendar las causas a las que deben apoyar. ¿Cómo puede cambiar esto la forma de captar fondos de las ONG?
Creo que hay una posibilidad real de que se transforme la captación de fondos al desplazar el enfoque desde la persuasión puramente emocional hacia la optimización de datos objetivos. Si los donantes utilizan la IA para repensar el impacto de sus aportaciones, las ONG tendrán que adaptar sus estrategias para convencer primero a los algoritmos y, en segunda instancia, a los humanos.
Creo que en ese sentido todo lo que se haga por reforzar la transparencia puede ser beneficioso para las organizaciones que apuesten por ello y por la racionalización del impulso solidario.
No hay que olvidar que ya no sólo los grandes patrimonios contarán con asesores que les filtraban los proyectos, sino que cualquier ciudadano puede contar con un “asesor filantrópico en el móvil” que le permitirá encontrar opciones más próximas a sus intereses y su sensibilidad.
¿Qué va a suponer el nuevo SEO agéntico (GXO) para que las ONG sigan siendo visibles y relevantes en un entorno cada vez más mediado por agentes de IA?
Estaba implícito en mi respuesta anterior. Si tu organización no aparece como una fuente primaria, estructurada y sin ambigüedades, el agente de IA del donante simplemente recomendará a otra entidad que sí le facilite el trabajo de auditoría.
Y esto será, creo, mucho más patente en los donantes más jóvenes, que son quienes primero aplicaran las nuevas herramientas a su toma de decisiones.
La IA permite personalizar la comunicación como nunca, pero un uso excesivo puede restarle autenticidad. ¿Cómo pueden las ONG aprovecharla sin perder la confianza y el vínculo humano con el donante?
Manteniendo la autenticidad. En general, una IA es un copiloto y un buen gestor en una sala de máquinas.
Es muy útil desplegar la IA para cruzar datos, segmentar audiencias, redactar borradores de newsletters o predecir el momento exacto en el que un socio está más receptivo para una revisión de cuota. Sin embargo, la interacción final, la apuesta por un tono emocional determinado o las llamadas de agradecimiento deben tener firma y voz humana.
Si una organización quiere prepararse hoy para el fundraising de 2030, ¿qué cambios debería empezar a abordar desde ahora?
Lamento la falta de sexy en la respuesta, pero el paso innegociable y más urgente hoy es la limpieza, auditoría y unificación de los datos internos. La IA más sofisticada del mercado es inútil (o peor aún, alucina y comete errores) si se alimenta de un CRM obsoleto y excels inconexos.
Un ejemplo más de hasta qué medida fallamos en la transformación digital, como comenté al principio.
¿Por qué no hay que perderse el Digital Fundraising Hub 2026?
Porque faltar a esta edición es aceptar competir en la era de los agentes autónomos utilizando los manuales de telemarketing de la década pasada.