¿Son realmente menos pobres los países pobres?

[ 8 de Marzo de 2012] Hace pocos días el Banco Mundial hizo públicos los resultados de una ambiciosa encuesta (1,23 millones de personas en 130 países) que pretende ofrecer una fotografía fiable del estado de la pobreza en el mundo. Los datos son algo más que ilusionantes: utilizando como referencia los años 1981 y 1990, el Banco describe una reducción espectacular de la pobreza de ingreso y consumo en los niveles más bajos de la escala.

Publicado por: Gonzalo Fanjul Blog 3500Millones

Imagen de ©UNHCR/H.Caux

©UNHCR/H.Caux

(Esta entrada pertenece al blog 3500 Millones)

Sus datos más recientes (2008) indican que el porcentaje de la población de los países en desarrollo que vive con menos de 1,25 dólares al día es del 22%, aproximadamente la mitad que en 1990. Por primera vez en la historia, todas las regiones sin excepción reducen sus niveles de pobreza. (Pueden encontrar más detalles en esta piezaque publicó EL PAÍS).

Encabalgados sobre estos números, los analistas económicos más ortodoxos se han apresurado a apuntarse el tanto, vínculando la reducción de la pobreza al ritmo acelerado de crecimiento económico que han experimentado las regiones emergentes y pobres. The Economist, por ejemplo, anunciaba hace pocas semanas el "alzamiento" de África, que en la década anterior a la crisis ha experimentado niveles medios de crecimiento del 5%. Un modelo de desarrollo basado únicamente en el libre comercio, la inversión extranjera y la industrialización.

Una mirada un poco más atenta a los números sugiere cierta cautela.

Para empezar, la verdadera historia de éxito ha estado en Asia, muy particularmente en Asia oriental y su populosa locomotora china. Entre 1981 y 2008, esta parte del planeta redujo sus niveles de pobreza extrema del 77% al 14%. Otras regiones, como América Latina, vieron crecer su pobreza hasta 2002 y solo entonces comenzaron a reducirla a un ritmo acelerado (con la excepción de Centroamérica, claro está). África subsahariana también forma parte de las buenas noticias (lo que constituye una noticia en sí mismo), pero con mucha menos fanfarria. A pesar de que entre 2005 y 2008 cerca de 10 millones de africanos escaparon de la pobreza extrema, la serie larga muestra resultados mucho más modestos que en otras regiones (una reducción de la pobreza de tan solo el 4% entre 1981 y 2008).

¿Dónde está la clave?: en los contextos en los que se han desarrollado cada una de las historias de éxito descritas por el Banco Mundial. Desde el acceso a la educación y a la tierra en Asia oriental, a las políticas de protección social de los gobiernos latinoamericanos durante la última década, la combinación de crecimiento y equidad ha sido determinante para garantizar el progreso. Junto con la ayuda internacional a las regiones más pobres, esta combinación ha hecho una contribución fundamental a la consecución de dos Objetivos del Milenio: reducir a la mitad la pobreza extrema y el número de personas que carecen de agua potable (ver aquí el informe presentado ayer por UNICEF y la OMS).

Así que aprieten ustedes el botón de alarma, porque la desigualdad y la vulnerabilidad harán todavía más mella en la capacidad de resistencia de las familias y sociedades. Si el Banco Mundial está en lo cierto, África enfrenta el camino largo de desarrollo, pero serán otras regiones las que concentren en el futuro las bolsas más populosas de pobreza extrema. La crisis podría reabrir las brechas de inequidad que se cierran lentamente en muchos países en desarrollo como Brasil, Perú, Sudáfrica, China o Tailandia. Es una batalla sorda que no queda recogida en grandes indicadores como los Objetivos del Milenio, pero que establecerá la diferencia entre una vida insegura y una que no lo es.



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